Nos encontramos a las puertas de la nueva estación, donde los días son, todavía, luminosos y cálidos. Los pronósticos anuncian que la semana que viene entrará una borrasca y tornará el tiempo. El recorrido de una de las colas del embalse de Alqueva, nos permite disfrutar de algunos limícolas que se alimentan en las orillas limosas junto a un nutrido bando de espátulas. Sobre unos árboles secos, que ahora aparecen en una de las islas, hay un nutrido grupo de cormoranes grandes que con las alas extendidas acaparan los rayos de sol a la espera de secarlas. De repente un sonido lejano comienza a hacerse más patente. Lo estaba esperando, pero mis prismáticos, por más que otean el horizonte, no consiguen dar con ellas. Se trata de las grullas, que con su poderoso trompeteo anuncian la llegada del otoño. El bando lo componen apenas una veintena de individuos que, con su rectilínea formación, se pierde sobre los cielos que coronan el castillo de Juronenha, quizás buscando las dehesas de Campomaior. Dios quiera que sean estas aves las que nos anuncien el otoño durante muchos años.

Texto y Fotografía: Juan Pablo Prieto