Estamos en la recta final de la primavera, los días van siendo más largos lo que provoca que poco a poco los campos vayan agostándose de sur a norte, sustituyendo el color verde por los ocres y amarillos. Son ambiguos días que mezclan la aparición de pollos volanderos de las especies más tempraneras en comenzar la crianza, con la aparición de los últimos migrantes llegados desde las tierras transaharianas, que ahora se disponen a comenzar su reproducción. Es el caso del alcotán europeo (Falco subbuteo), que aprovecha que el cuervo dejó su nido cuando volaron todos sus pollos para ocuparlo y traer una nueva generación al mundo. Además se aprovechará de la abundancia de polluelos jóvenes e inexpertos, fáciles de capturar que servirán para alimentar a los suyos, junto con una explosión de libélulas que capturará y devorará en pleno vuelo. Si nos fijamos, llegan continuamente hasta los puntos de agua los jovenzuelos de herrerillos, carboneros o zorzales charlos. En las dehesas los volantones de estorninos reclaman comida a sus progenitores con gritos insistentes y batir de alas tras torpes vuelos a ras de suelo. Poco a poco se van apagando los alegres cantos de oropéndolas y ruiseñores, ahora se trata de ser más discretos y sacar a la familia adelante.

Texto y Fotografía: Juan Pablo Prieto