Los días se van haciendo más largos y es eso, el fotoperiodo, la señal más importante de los formidables cambios que se avecinan en la Naturaleza. Aparecen los primeros almendros florecidos en el Valle del Guadiana, los diferentes narcisos en las solanas de las sierras de las Villuercas, Malcata o San Mamede, y poco a poco los árboles de hoja caduca comienzan a vestirse. Con las aves ocurre lo mismo. Las grullas comienzan a elevarse en grandes grupos buscando las corrientes térmicas que faciliten su largo viaje, y en pocos días nos abandonarán con la promesa de volver, comienza el paso de las grandes bandadas de limícolas, que atraviesan el Territorio Eurobird rumbo al norte, o se vuelven más escasos los milanos reales que tan abundantes fueron durante el largo invierno. Hay que darse prisa para llegar a los territorios de cría y ocupar los mejores lugares para reproducirse. Mientras unos se van otros llegan. Los primeros suelen ser los aviones comunes, seguidos de golondrinas, más adelante los cernícalos primillas, a los que seguirán águilas calzadas, culebreras europeas, cigüeñas negras y más adelante llegarán los abejeros europeos y los alcotanes. Ahora toca arreglar el nido, desplegar las mejores galas y comenzar los cortejos, los hay visuales como la «rueda» de la avutarda o los tremendos picados aéreos de los busardos ratoneros, los halcones peregrinos… o sonoros como los de mirlos, zorzales, ruiseñores u oropéndolas. La primavera nos está esperando con sus mejores colores, ¿a qué esperamos para disfrutarla?.

 

Texto y Fotografía: Juan Pablo Prieto