Cada primavera la esperanza de que vuelva al hueco del edificio donde anida junto a nuestra casa, se convierte en una incesante espera. Ya llegaron los aviones comunes y alguna golondrina pero, el cernícalo primilla todavía no. Esta pequeña rapaz del mismo género que el halcón peregrino, es uno de los fascinantes habitantes de las pequeñas urbes del territorio Eurobird. Los ornitólogos disfrutamos especialmente con algo que ocurre a su llegada, los excelentes picados de exhibición, un formidable vuelo acrobático que realizan los machos para conquistar a su pareja y a su vez, para alejar a otros competidores de su especie. En ocasiones pueden ser muy violentos, llegando a causar graves heridas a su oponente, e incluso la muerte. Es la vida en la Naturaleza, que con unos prismáticos podemos disfrutarla desde la ventana de casa o con un agradable paseo por el entorno. Paradójicamente su dieta, tan beneficiosa para la agricultura, compuesta por saltamontes, grillos, ratoncillos y similares, es quien le está llevando a un declive poblacional sin precedentes. Este descenso quizá sea debido al excesivo uso de productos químicos en los campos de labor donde se alimenta, favoreciendo así al agricultor, y siendo este quien, sin saberlo, está envenenando a su mejor aliado. Esperemos que las tornas cambien y que cada primavera vuelvan a deleitarnos con la magia poderosa de su vuelo.

Texto y Fotografía: Juan Pablo Prieto